Desde los recuerdos de la infancia -marcados por descubrimientos tempranos, aprendizajes familiares y las primeras preguntas sobre el sentido de lo vivido- hasta la profunda transformación personal detonada por la experiencia de la enfermedad, la autora da forma a una obra en la que la escritura deja de ser solo un recurso expresivo para convertirse en un acto de comprensión y rescate. A lo largo de su recorrido, el texto funciona como un puente entre el dolor y la esencia: un espacio donde lo vulnerable adquiere lenguaje, donde el sufrimiento se ordena en ideas, imágenes y escenas, y donde cada palabra contribuye a reconstruir identidad y propósito. En esta entrevista, comparte con claridad cómo las emociones -desde el miedo y la incertidumbre hasta la esperanza-, la introspección y el amor se convierten en una guía concreta para habitar la experiencia con mayor conciencia, conectar con la propia sabiduría interior y encontrar, incluso en los momentos más complejos, herramientas para sanar, resignificar y avanzar.

Mi vínculo con la lectura se inició ni bien aprendí a leer en la escuela. Me pareció una experiencia tan maravillosa como mágica; poder llegar a los lugares o estados más remotos a través de la imaginación es fascinante.
Me sirvió desde muy pequeña para descubrir diversos aspectos de la comunicación. Hoy puedo responderte de esta manera, pero imaginarás que, por aquellos tiempos y siendo una niña de 7 años, todo esto era muy intuitivo; aun así, pienso que el contenido de los libros me conectaba mucho más profundamente con una parte mía.
Cada vez que leía comenzaba un viaje apasionante donde las emociones estaban a flor de piel y eso me cautivaba.

Tomar contacto con la escritura fue casi a la par que con la lectura. Era unir cuerpo y alma con todo lo que eso implica. Siempre escribí. La poesía era una de mis favoritas. Escribía mucho pero no las mostraba porque era muy tímida. Algunas veces las recitaba improvisando y no las escribía. Pienso que, a través de la escritura, podía volcar todo lo que sentía en ese momento. Luego vendrían las cartas, otra forma de conectar. Es muy terapéutico escribir, sin importar la edad en que lo hagas.
El libro ´´Emociones en el aire de la radio´´ nace luego de haber comenzado mi primer programa de radio. La temática eran las emociones y cómo podíamos aprender a identificarlas y sentirlas a través de la radio. Hacia los guiones para cada programa, los cuales luego fueron la base de ese libro. Fue una propuesta que surgió espontáneamente y que tuvo gran repercusión entre los oyentes. Su formato interior cambiaba con respecto a los libros que escribí anteriormente ya que tenía un código QR que los dirigía al audio de un cuento. Fue una experiencia maravillosa y muy terapéutica hacer ese programa durante 3 años. A raíz del entusiasmo que me generó es que puse pausa para estudiar locución. La radio es un camino de ida.

´´Encuentra tu Perla´´ es parte del proceso de aprendizaje profundo que me dejó la enfermedad, a quien considero mi maestra. Claro que es un libro más introspectivo, mas intuitivo y apela a conectar con la reflexión desde la conciencia. En realidad, mis libros tienen una conexión entre uno y otro y eso tiene que ver con las emociones y con descubrir lo que somos. Y eso se da cuando abrimos o despertamos la conciencia.

Esa pregunta es maravillosa, Rossy. Como habrás visto, tanto la tapa del primer libro como la del segundo tienen una perla. Su significado es sublime para mí además de simbólico. Y para orientarte, voy a contarte algo muy interesante que aclarará la incógnita: Alguna vez llegó a mis oídos la historia de las perlas.
Se sabe que las ostras que están en la profundidad del océano pasan por muchas vicisitudes, entre ellas las corrientes que las arrastran hacia otros lugares del fondo marino. Cuando esa ostra se ve rozada o tocada por alguna arenilla o algo similar, ese roce es traducido como una agresión, un dolor.
De ese modo, ella en respuesta a ese dolor va segregando una sustancia llamada nácar en su interior. Al cabo de un tiempo, y solo cuando la abrimos podemos encontrar dentro una bellísima perla, producto de un sufrimiento.
La historia habla de una experiencia que nos interpela ya que, a través de algo que nos provoque dolor o nos lastime, en nuestra profundidad y silencio podemos encontrar lo más hermoso que habita en nosotros: nuestra Esencia.
Por eso la Perla es el símbolo más sublime y amoroso que me acompañó en las tapas de mis libros.
Cuando comencé a tomar conciencia de lo esencial de la vida, comprendí que era necesario que otros también podían saber lo que surgió de mi experiencia. Cuando digo que la enfermedad es mi Maestra, lo digo conscientemente, reconociendo que ella va marcándome el camino del autoconocimiento permitiéndome alcanzar mi sabiduría interior.
Solo cuando nos despojamos de nuestra superficialidad y de lo mundano es cuando conectamos con lo que realmente importa. Y cuando esto sucede queres que todo el mundo lo sepa.

Solo puedo decirte que soy una privilegiada. Tengo la enorme satisfacción de compartir momentos inolvidables con los lectores ya sea a través de eventos literarios o en encuentros fortuitos. Muchos coinciden en los comentarios por el nivel de emocionalidad que despiertan.
Alguna vez me dijeron que comenzaron leyéndome a mi y terminaron leyéndose a si mismos. Otros comentaron que haber leído mis libros les hizo conectar con una vida más compasiva y amorosa. Y eso me hace pensar y sentir que la tarea se está cumpliendo.
Bueno, Rossy; llegar a esta instancia y estar acompañada por vos me honra profundamente. Y sí, hay un nuevo libro en camino. Se llama Conecta: abriendo el portal del alma y es una obra que contempla la posibilidad de conectarnos con nosotros mismos, con nuestra profundidad, con nuestra esencia, con nuestra Perla. En un mundo tan ajeno a las emociones y al sentir del alma, este libro es otro gran desafío para mí. En su interior hay un contenido tan simple como profundo y reflexivo. Hay audios con meditaciones muy breves y finalmente van a encontrar mensajes para conectar.

La conexión con la conciencia, con la propia sabiduría interior, pero por sobre todas las cosas, con el don divino que la vida nos ha otorgado: conectar con el amor.
Gracias, Quallys!
